En muchos países, especialmente los más cercanos al Ecuador, las plantas de café crecen entre otras plantas y árboles que les proveen de una protectora “canopia”. Este tipo de cultivo produce una cosecha inferior que el cultivo al sol y con un desarrollo de las cerezas más lento y más homogéneo.
La sombra de los árboles regula la variación de temperatura entre el día y la noche y protege frente a las heladas y los fuertes vientos, restringe la aparición de malas hierbas y previene la erosión del suelo. La extracción de los minerales retorna al suelo mediante las hojas que caen y se pudren, además los árboles de sombra con largas raíces, no entra en competencia por los nutrientes con las raíces de los arbustos de los cafetos, más cortos. En según que sitios y dependiendo del follaje, la reducción de la insolación de los cafetos por estos árboles es casi total no recibiendo luz directa del sol los cafetos, prácticamente nunca.
Las plantaciones en sombra tienen una lata biodiversidad, menos malas hierbas, más insectos, humedad permanente y mejor aporte de nutrientes para los cafetos desde el suelo debido al ciclo producido por las hojas caidas que al pudrirse dotan a la planta de los nutrientes necesarios para crecer, tener hojas y volverlas a perder.
El origen de la variedad arábica muestra que las plantaciones en sombra es la vía más natural para el cultivo de la planta. En Etiopía , por ejemplo, las plantas de café fueron inicialmente limitadas a dos áreas de bosque por monte para así conseguir un entorno que ofreciese un sombra considerable.
Los árboles que se utilizan para dar sombra son normalmente los siguientes; plataneros, robles, pimenteros y cocoteros.
Paises: India, Nicaragua, Etiopía,….






