Cultivo de café al sol.

Hay varios tipos de café que pueden crecer con permanente luz solar, sin sombra de ninguna clase. La variedad Arábica no es una variedad que de forma natural, al contrario que la Robusta, lo pueda hacer, no obstante se han desarrollado diferentes variedades de Arábica desarrolladas con genes de las de Robusta que pueden crecer a plena luz solar.

Sin embargo, la plena luz solar es siempre estresante para las plantas y aunque  en un principio tienen un importante aumento de producción, con el tiempo esta disminuye.

Este hecho estimuló la investigación basada en las plantas de café, empezando con la variedad Libérica la cual , como la Robusta (que fue introducida en estos estudios más tarde) está más adaptada a plantaciones en alturas más bajas y más resistente a las plagas como la roya, por ejemplo.

Los experimentos de introgesión, o el movimiento de genes de una especia a otra producido por la hibridación, con la variedad Robusta, se hicieron más tarde y el resultado de ellos son numerosos híbridos con los tributos de los cafés Arábicas en cuanto a cualidades aromáticas pero con la capacidad de floración a pleno sol de la variedad Robusta.

Este tipo de cultivo ofrece la ventaja de una área de cultivo más grande y un periodo de maduración más corto lo que se debería de traducir en una mayor producción por hectárea. No obstante este método envuelve numerosas desventajas; pérdida de biodiversidad, expansión de plagas en grandes areas de plantaciones, y disminución de los nutrientes del suelo.

Esto se traduce en un uso masivo de fertilizantes y pesticidas en las plantaciones y que hace aumentar los costos de producción en cerca de un 20 %.

Países de cultivo al sol: Brasil.

Producción: 40 kg/ha

Cafés Ibiza: Medio Siglo de excelentes cafés.

Reproducimos, por su interés, el artículo del Diario de Ibiza acerca de nuestros queridos amigos de Cafés Ibiza.

El aroma a buen café invade la nave industrial de Cafés Ibiza y tanto los vecinos de Ca na Negreta, donde está ubicada, como los habituales conductores que pasan a diario por la carretera de Santa Eulària agradecen que este mismo aroma escape de la nave y se confunda con el aire de la mañana. Y este olor exótico que producen los tuestes cotidianos del grano llega en realidad de Brasil, de Nicaragua, de Colombia y de la India. Cafés Ibiza es una pequeña marca ibicenca y una gran fórmula cafetera que mezcla granos y refunde sabores, buscando un equilibrio original y placentero.


Fundada en 1958 por Vicente Tur Noguera, un ibicenco que había emigrado a Venezuela en su juventud, Cafés Ibiza es una empresa donde trabajan actualmente veinticinco personas, está dirigida por Rosario Tur, hija del fundador –fallecido hace ocho años–, y produce alrededor de 130.000 kilos anuales. El primer tostadero estuvo ubicado en un local de sa Penya, en la calle d’Enmig, donde Vicente Tur molía a mano los granos con una máquina rudimentaria que todavía se conserva como reliquia pionera.

La verdad es que solamente un hombre que amaba de verdad su trabajo podría haber sacado adelante, en aquella Ibiza de los años 50, una empresa como esta dedicada a tostar granos de café y a molerlos. El grano estaba racionado entonces por el Estado y era insuficiente, así que el fundador tuvo que recurrir también al contrabando –recurso de tan grato recuerdo para muchos ibicencos de aquella época– para poder satisfacer toda la demanda y sobre todo para poder sobrevivir con el negocio.

Rosario Tur recuerda algunas anécdotas divertidas tantas veces contadas en familia, como aquella en la que se narraba cómo una de sus tías, Margalideta, vestida de payesa, transportaba en bicicleta desde algún punto de la costa hasta sa Penya, oculto entre sus amplias faldas, los pequeños fardos ilegales.

Desde luego que los tiempos cambiaron muy rápido y también la manera de hacer las cosas. De aquel oscuro localucho de sa Penya pasaron a otro más amplio en ses Figueretes, y de ses Figueretes a Can Negre, hasta llegar a su ubicación actual en Ca na Negreta, una gran nave donde se recibe el grano en contenedores que llegan en barco, vía Barcelona, procedentes sobre todo del puerto de Santos, en Brasil; se tuesta con maquinaria moderna, se muele, se empaqueta y se distribuye por toda la isla.

El grano crudo recién llegado no tiene demasiado buen aspecto, tan amarillento como es; parece un simple cacahuete sin gracia, pero una vez tostado ya está listo para gustar. Entonces se puede empezar a decir aquello que repetía el incisivo detective Sherlock Holmes: «No hay nada como una taza de café para estimular las células del cerebro».

Diseño pop
Han cambiado muchas cosas en este negocio pero apenas lo ha hecho el característico y alegre paquete de café, con su diseño pop de los años 60, que destaca siempre por su colorido y tamaño en los estantes de las tiendas y supermercados. A Rosario Tur le encanta este diseño antiguo que, sin embargo, continúa llamando la atención y sorprendiendo a quienes se lo encuentran por primera vez. En realidad, a la joven propietaria y directora de Cafés Ibiza le entusiasma su empresa, es una fan de su propio trabajo y de su producto estrella, cuyo proceso de producción conoce al detalle y lo explica como si se tratara del descubrimiento de América. Y ciertamente hay mucho de América descubierta en cada paquete de Cafés Ibiza desde que aquel joven Vicente Tur emigrara a Venezuela y trajera consigo los aromas y sabores que había conocido en aquel lejano país.

Rosario Tur lamenta que las cocinas y las casas hayan dejado de oler a café desde que George Clooney decidió entrar en ellas con su nueva maquinita milagrosa, pero lo cierto es que también Cafés Ibiza ha tenido que ponerse al día e inventar las monodosis de su propio producto. Aunque ni la comodidad ni la seducción hollywoodiense han impedido, por supuesto, que se continúen fabricando y distribuyendo los selectos paquetes de árabigos que llevan también el nombre de Ibiza ­–y que llegan hasta algunos bares y comercios de Inglaterra y Alemania–, junto con otro producto de la casa que cada día tiene más demanda, el café descafeinado, signo inequívoco de este mundo de hoy al borde de un ataque de nervios.

La producción en Venezuela sólo cubre el 38 % del consumo.

La cosecha de café en el estado Portuguesa (Venezuela) está a punto de terminar, pero los resultados no son satisfactorios. Los productores dicen que con dificultad se llegará a 700.000 quintales (3.220.000 kilos) en todo el país, que apenas alcanzará para cubrir 38,8% del consumo nacional, que llega a 1,8 millones de quintales (8.280.000 de kilos).

“Se presentaron factores que conspiraron contra la producción. Las lluvias de enero y febrero que no permitieron que florearan los cafetales y, además, no le hacen mantenimiento a los cafetales desde hace muchos años“, expresó Manuel Murillo, caficultor de Biscucuy, estado Portuguesa.

La cosecha no fue buena este año y tampoco incentivaron a los productores con un buen precio. Detalló que en la zona productora de Portuguesa se han recogido hasta la fecha 200.000 quintales, (800.000 kilos) pero la venta está paralizada por falta de precio.

“La gente que cosechaba 150 sacos sólo pudo sacar 40 y no logra venderlos porque hay quienes ofrecen por debajo del precio del año pasado, de 747 bolívares el quintal (126,34 € ó 2,75 €/kilo), y nosotros esperábamos que el Gobierno publicara en la Gaceta Oficial el monto justo que se prometió desde el 20 de agosto”.

Al parecer los agricultores empezarán a protestar por estos precio internos ya que el costo de producción del quintal, saco de 46 kilos de café, asciende a más de 1.450 bolívares, (245,240 € ó 5,33) por lo que han sugerido al Gobierno aumentar el precio a 1.700 bolívares por quintal para garantizar rentabilidad.

En el Gobierno alegan que está aprobado el aumento en el precio del café y será publicado en Gaceta Oficial. La propuesta del Ministerio de Agricultura y Tierrases fijar en 1.200 bolívares el quintal, un alza de 60,64% con respecto a los 747 bolívares del saco del grano lavado tipo A, desde el año pasado.

En la reunión, el ministro del área, Juan Carlos Loyo, dijo que estudiaban la propuesta de un subsidio para la industria, de forma tal que el consumidor no se vea afectado por el alza del café molido. Sin embargo, ni el aumento ni el subsidio se han concretado en un mes.

Montilla no especificó cuáles son los otros proyectos del Ministerio de Energía Eléctricani a cuánto ascenderán los aportes que los fondos extrapresupuestarios harán a ese despacho el próximo año.

Lo que sí dijo la funcionaria es que los planes están dirigidos a incorporar 16.000 megavatios en los próximos 4 años para llevar la capacidad instalada a alrededor de 40.000 megavatios en 2015.

Cooking Party en La Gastroteca.

El pasado día 4 de noviembre en colaboración La Gastroteca, organizamos una Cooking Party bajo la dirección de Leandro Casas y José Ignacio Acirón, del restaurante La Bastilla. Se trata de hacer una pequeña clase de cocina, al mismo tiempo que se participa en la elaboración de los platos y se intenta pasar un buen rato.

Así, mientras algunos miraban atentos las directrices marcadas por los cocineros, y otros ayudaban a la elaboración de los platos, el resto picaba algo de lo que se iba practicando y así, mientras unos hacía cooking, otro hacían party. El plato del día: dorada a la sal con salsa tártara, y de postre, cañas rellenas de nata y café descafeinado al agua realizado con una cafetera de vacío.

Este tipo de evento es un nuevo modo de establecer relaciones tanto personales como profesionales. En un ambiente distendido, copa de cava en mano, los asistentes charlábamos y disfrutamos de una cocina fácil y a la vez sofisticada. Es una manera de favorecer las relaciones a través de un hecho tan cotidiano como es la cocina.

Ciertamente lo pasamos bien y ya estamos pensando en la próxima.

Disminuye la cosecha de Colombia

La producción de café de Colombia puede ser inferior al objetivo de 9 millones de sacos de 60 kilos para 2011, por los efectos de las fuertes lluvias y la enfermedad de la roya en los cultivos, dijo la semana pasada un directivo de la Federación de Cafeteros de Colombia.

Sería el tercer año consecutivo en el que en el mayor productor del mundo de café arábica suave registra una producción por debajo del objetivo, ante el mal clima, los hongos y un programa de renovación de árboles.

“Puede ser menor a los 9 millones de sacos (…) porque el clima dañó la florescencia, y por la roya”, dijo Andrés Valencia, gerente comercial de la Federación.

Ya antes el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo –quien hace parte de la junta directiva de la federación–, admitió la probabilidad de que la producción de café sería inferior a la meta proyectada para 2011.

En la conferencia, en la caribeña ciudad de Cartagena de Indias, los exportadores han expresado que Colombia llegaría a una producción de al menos 8 millones de sacos este año.

Valencia dijo que la roya –un hongo que afecta la fotosíntesis de los granos– había infestado el 12% de las plantaciones de café a septiembre, muy por debajo del 62% que se tuvo en la cosecha de 2010.

“La roya disminuye la capacidad de producción de las plantaciones de café, pero hemos hecho un gran esfuerzo para reducir el nivel de infestación”, señaló.

El tercer mayor exportador mundial de café, detrás de Brasil en Sudamérica, produjo 5.57 millones de sacos entre enero y septiembre, un 6.7% menos frente al mismo período de 2010.

Eso significa que el país andino debe producir 3.43 millones de sacos entre octubre y diciembre –el principal periodo de cosecha del año– para alcanzar el objetivo de la federación colombiana.

Colombia alcanzó un promedio de producción en el último trimestre de 2.68 millones de sacos entre 2008 y 2010.

Más testimonios de lucha contra la coca

Desde la comunidad de Las Vegas en Huánuco hasta Hidayacu en Ucayali )Perú): el café sobrecoge a ratos por su olor en un camino agitado por el terrorismo y el narcotráfico en los años 80 y 90… pero pierde intensidad al llegar a Aguaytía, en cuyos alrededores se concentra la zona más dura de cocales en el país: Guacamayo, La Punta, Huipoca, Chío, Chiringal Bajo.

En esta región se ha focalizado la erradicación forzosa (su objetivo es erradicar 10 mil hectáreas de estos cultivos). Incluso Huipoca, ubicado a 15 km de Aguaytía, es el bastión cocalero más radical; según estadísticas, concentra la mayor cantidad de cultivos ilegales en el país.

Desde los 19 años, Rosa Ponce Rodríguez encabeza humildemente una asonada de legalidad y desarrollo en Padre Abad; junto con su madre y hermana. Tres mujeres solas revolucionaron el poblado de Santa Rosa cuando en el 2002 volvieron de Tingo María –adonde huyeron luego de que terroristas y militares mataron a dos tíos y arrasaran el pueblo– para sembrar café: un esfuerzo que les valió obtener un premio nacional.

“Yo era madre soltera en esta zona roja; y huí a un monte por un ataque indiscriminado de ‘morocos’ con Rosa, que era bebita, y su hermana que estaba en mi barriga, dejando todo”, cuenta Maximiliana, la madre de 43 años que sembraba coca desde los 12, cuando cada arroba de la hoja costaba 40 dólares.

“Pero cuando volvimos el precio de la coca cayó a 15 soles la arroba y el café llegaba a 12. A mí me faltaban lágrimas para sufrir y con mis hijas le dimos duro al café en nuestras parcelitas y cargábamos solas hasta las tostadoras”, continúa Maximiliana. “Mi mamá nos decía: más vale solas, pero libres y sin ser perseguidas”, agrega Rosa, quien ahora vende el café tostado a 25 soles mínimo y a quien se le ocurrió la caliente idea de formar una pequeña empresa que difundiera a la vez los prodigios naturales de la zona.

Rosa rememora: “Hace dos años, el caserío era desorganizado, todo era comer, vestirse y nada más. Y con mi hermana decidimos crear comités de base. Y pensamos en promocionar la catarata que tenemos a 2 km y abrimos la trocha”. Este proyecto, con sudor de mujer, les valió ganar el premio Selva Ganadora y recibir 35.000 soles con el que construyeron un pequeño centro turístico.

¿Y los cocaleros? “El año pasado en junio toda esta zona estaba invadida por ellos. Nos pedían apoyo, nosotros les dimos plátano, yuca; aunque algunos querían lincharnos por sembrar café”. Rosa –que va a estudiar Administración de Empresas– enfatiza que en este último ataque no llegaron a Santa Rosa, porque ya es una ‘zona transformada’.

Arriba y abajo

El cafetalero más pobre y el más rico de Padre Abad no conocen las cifras generales: que las exportaciones de café del Perú en el 2010 fueron de 880 millones $, lo que es un crecimiento del 50% con respecto al 2009.

Porque mucha gente no sabe que Perú es el primer productor y exportador de café orgánico en todo el mundo, además de ser el principal abastecedor de EE.UU. con café especial bajo el sello de comercio justo.

Apolinario Villanueva tiene 61 años y llegó de Pachitea a sembrar coca aquí hasta que un narcotraficante lo convenció de macerarla. “Llegué a tener tres pozas… y vendía drogas por la carretera a Juanjuí, Saposoa, con mi moto… muchos jóvenes se enviciaron, me hundí”. Hace cinco años, lo llevaron a una pasantía caficultora a Villa Rica y “aunque sigo siendo pobre, ya no soy perseguido”.

“Derroché todo, destrocé mi familia, pero cambié al café, me casé otra vez y a mi mujer le debo mi fuerza. Y no es cursi: con el café ves familias que se unen por el sacrificio; con la coca, que era el dinero fácil, ves aniquilación familiar”, sostiene Raydol Rodríguez, de 49 años, el mayor productor de café de la región: en 20 hectáreas, con 18 peones, este año ha cosechado 25.000 kilos y obtenido ganancias por 270.000 soles. Brumoso queda su pasado, hace 15 años, cuando sembraba coca en 10 hectáreas, río abajo de Aguaytía, en Bellavista.

Hoy enarbola su pujanza: su café de altura sale en mulas o en hombro, por un camino sinuoso, después de dos horas. El hoy legalista Raydol no pide una carretera como favor político, la propone al gobierno regional como un empresario liberado.

A las ligas mayores

De lo individual a lo colectivo: en el 2001, en la comunidad de Miguel Grau, en Padre Abad, fue formada la cooperativa cafetalera Divisoria. Hoy tiene 582 socios y acopia este café especial, con sellos orgánicos de manejo ambiental y comercio justo. Este año han producido 750 toneladas y han superado las 560 del año pasado. Su gerente, Julián Aucca, es un catador formado por George Howell, el experto estadounidense que determinó las actuales normas internacionales de cafés especiales y quien visitó esta zona. De Ucayali brotó un café que Howell calificó con un puntaje astronómico: 94,16 (el máximo es 100), y con un dictamen: “Es único en el mundo”.

Los cuentos y las leyendas

Como ya hemos visto, los orígenes del consumo del café son oscuros, ya que a nadie le pareció que se trataba de un acontecimiento importante, del comienzo de una costumbre que tendría gran relevancia en el mundo en tiempos posteriores. Un historiador de la importancia de Jules Michelet atribuye a esta bebida la aparición en Occidente de una civilización iluminada, dice del café:

«sobrio licor, poderosamente cerebral, que, al contrario que los espirituosos, aumenta la claridad y la lucidez […] que, de la realidad bien vista, hace surgir la chispa y el relámpago de la verdad».

Los historiadores, cuando se han de referir a la Prehistoria, es decir, a la época en que los hombres no escribían sobre los acontecimientos que se producían o los hechos que llevaban a cabo, parten de cuantos materiales les proporciona la arqueología u otro tipo de fuentes no escritas. Algunos escritores cuando han intentado buscar la prehistoria del consumo del café, ante la falta de fuentes no solamente escritas sino de hallazgos arqueológicos, han querido ver referencias al café en escritos de la Grecia clásica, en la Biblia, e incluso en leyendas que circulaban por los países orientales donde empezó a consumirse este producto.

Las historias del café que aparecen en muchos libros mezclan normalmente hechos históricos con leyendas, incluso con fantasías desbordantes. La verdad es que algunas demuestran un verdadero derroche de imaginación por parte de sus autores. En 1700, Georg Pascius o Pasch (1661-1707), de Danzig, pretendió dar al café un origen bíblico, quiso ver en el libro primero de Samuel, capítulo XVII, versículo 23, que cuando Abigail ofrece a David «doscientos panes, dos odres de vino, cinco carneros, cinco medidas de grano tostado…, haciéndolo cargar todo sobre sus asnos» estos granos, quizá por el hecho de estar tostados, deberían ser de café. Esta teoría piensa Pascius que se confirma cuando en su segundo libro Samuel (17, 28) dice que le ofrecen a David «camas, alfombras…, trigo, cebada y harina, granos tostados…».

Pierre Etienne Louis Dumant (1759-1829), pastor calvinista suizo, pretendía que el plato de lentejas por el cual vendió el glotón Esaú la primogenitura a su avispado hermano Jacob eran realmente granos de café.

Pietro della Valle (1586-1652), patricio romano que realizó un viaje a Oriente entre 1614 y 1626 sobre el cual publicó un libro titulado Viaje a Turquía, Persia e India, afirma en este libro, y pretende demostrar, que la bebida que Homero en la Odisea llama nepentes y preparaba Helena para Telémaco, era café. También con referencia al mundo helénico hay quien afirma que la famosa «sopa negra» de la que se alimentaban en Esparta podría ser café.

Una buena muestra puede ser el médico inglés Robert Burton (1577-1640) que escribía en la primera mitad del siglo XVII el libro The Anatomy of Melancholy, impreso en 1621, en donde dice:

Los turcos tienen una bebida llamada café (porque ellos no usan del vino), llamada así por un grano tan negro como el hollín, y tan amargo (como la bebida negra que se usaba entre los lacedemonios, y quizás la misma), que ellos beben a sorbos tan caliente como lo pueden resistir.

Esta obra, calificada por su autor de trabajo «filosófico, médico e histórico», obtuvo gran reconocimiento a partir de su publicación, durante la Ilustración perdió la consideración que había tenido, pero la recuperó a partir del siglo XIX.

Otra historia igualmente fantástica es la que Abu Tayyib al-Ghazzi relata a finales del siglo XVI según la cual el rey Salomón, al ver las enfermedades que sufrían los habitantes de su pueblo, inspirado por el arcángel Gabriel, tostó granos de café procedentes del Yemen, preparó una bebida con este café tostado, la repartió a los enfermos y todos curaron. Al parecer, el arcángel Gabriel era el especialista celestial en café, ya que otra leyenda afirma que encontrándose un día el profeta Mahoma terriblemente fatigado se le apareció este ángel y le hizo tomar una bebida negra, supuestamente café, tras lo cual recuperó las fuerzas de tal manera que era capaz de vencer a cuarenta hombres en combate y hacer felices en el lecho a cuarenta mujeres. Esta leyenda fue recogida por sir Thomas Herbert, viajero inglés del siglo XVII, en su libro “Relación de algunos viajes por diversas partes de Asia y África, etc. (1638)”.

También describió Herbert la gran afición que los musulmanes sentían por una bebida llamada «coho o copa» y que los turcos y árabes llamaban «caphé o cahuah», por considerar que «tomada muy caliente disipa la melancolía, purga la cólera, engendra alegría». Quizá la mayor virtud que se le atribuía, si hacemos caso al viajero Herbert, era que el «cahua» o café despertaba el deseo sexual. No debemos olvidar al legendario pastor Kaldi, a quien Fausto Nairone Banesius (1635-1711), atribuyó el descubrimiento de las propiedades del café gracias a sus cabras bailarinas.

Nairone, monje maronita de origen sirio, profesor en Roma de lenguas orientales, fue autor de una obra titulada “De saluberrima Cahue seu Café nuncupata Discursus”, publicada en Roma en 1671 en la que recoge las leyendas del pastor Kaldi y el santo de Moka relativas al descubrimiento del café. Este cuentecito que Nairone Banesius escribió llevado del interés de dar un origen cristiano a una bebida de procedencia netamente musulmana ha tenido un éxito que su autor nunca debió pensar que obtendría.

En cualquier escrito que se refiera al café, escritores poco exigentes con la historia del producto refieren esta historieta como cierta. A Nairone se opuso el doctor James Douglas (1675-1742), miembro honorario del Royal College of Physicians y miembro de la Royal Society, ambas de Londres. En su obra “Yemensis fructum Cofe ferens”, hace una descripción del árbol del café. Esta obra publicada en 1727 desmiente la historia de Nairone Banesius sobre las cabras y el descubrimiento del café, así como informa de que los árabes, en aquel tiempo, usan de cualquier método para impedir el cultivo del café en otros países.

Todo esto pudo ocurrir así o quizá de otra manera, ya que nadie lo recogió en su momento en ningún documento escrito ni en objetos, pinturas o esculturas que haya podido estudiar ningún arqueólogo. Las noticias escritas que se refieren al café, claramente no aparecen hasta el siglo XVI, cuando su consumo ya se hallaba fuertemente arraigado en el mundo islámico y así lo narraban los viajeros occidentales en los informes que a la vuelta de sus viajes publicaban.

El café: “Patrimonio de la Humanidad”

La región centrooccidental de Colombia -conocida como el Eje Cafetero- acaba de ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Un viaje entre sus verdes plantaciones para conocer las singularidades de una cultura que gira en torno de la producción de café, pasando por las ciudades de Armenia, Pereira y Manizales.

“Desde hoy Colombia no tendrá nada que envidiarles a la pirámides de Egipto o a la Gran Muralla China, porque el Eje Cafetero fue declarado Paisaje Cultural de la Humanidad por la Unesco”. Y la “cultura paisa” tiene mucho que ver en esta decisión, ya que no es sólo el paisaje lo que se valora en esta elección sino también los modos de vida y de ver el mundo que tienen sus habitantes, cuya matriz en común es una vida cotidiana que gira en torno de la cosecha del café.

A lo largo de un viaje por el Eje Cafetero nuestro anfitrión será siempre un paisa, alguno de estos habitantes de las montañas centrooccidentales de Colombia, que se distinguen por su gentileza, buen humor y llaneza campechana. Se los distingue muy fácil porque hablan de “vos” y usan mucho el “usted”, aun en confianza. El resto de los colombianos los acusan de querer a su región más que a su propia madre. Pero ellos no lo desmienten, y agregan: “Vengapués, que si usté quiere le voy a mostrar mi tierra”.

La tierra de los paisas tiene aroma a café. Los paisas originales eran de Antioquia, en su mayoría arrieros pobres que a principios del 1800 colonizaron los actuales departamentos cafeteros de Risaralda, Quindío y Caldas. Llegaron para producir café, desarrollando con los años una cultura que gira, en gran medida, alrededor de esta bebida universal. Afortunadamente para sus habitantes, la zona del Eje Cafetero se mantiene bastante ajena a los avatares de la violencia política.

“AY MANIZALES DEL ALMA…” El recorrido por la región puede comenzar en la ciudad de Manizales, capital del departamento de Caldas. Un rasgo muy singular de esta ciudad es la fuerte influencia española en la cultura local. Por un lado hay una larga tradición taurina, que desde 1887 se celebra en una gran plaza de toros de estilo mudéjar. Las corridas de toros con grandes figuras españolas son precisamente el eje de la famosa Feria de Manizales, una fiesta popular que atrae a millares de turistas y lugareños, y donde incluso se realiza –igual que en Andalucía– el Desfile de Carrozas del Rocío. El himno de la feria es un conocido pasodoble que identifica a la ciudad en casi todo el mundo: “Ay Manizales del alma…”.

El atractivo natural más importante de Manizales es el Parque Nacional de Los Nevados, donde está la montaña Nevado del Ruiz, cuya cumbre alcanza los 5400 metros de altura. Por sus senderos de trekking se pueden observar especies de aves endémicas –únicas en el mundo– como el perico de los nevados y el colibrí de páramo.

EL QUINDIO Y LOS PARQUES La ciudad de Armenia –casi destruida por un sismo en 1999– es la capital del departamento del Quindío, uno de los principales en el Eje Cafetero. La mejor forma de conocer la cultura de la vida en el cafetal es alojándose en alguna de las fincas que, además de producir café, ahora están abiertas a los visitantes. Una recomendable es El Balso, que ofrece al viajero una confortable casona de dos plantas construida en madera, con galerías exteriores donde cuelgan algunas hamacas. Don Julián, el dueño de El Balso, atiende personalmente a los huéspedes y les explica todo el proceso de producción.

En el departamento del Quindío existen dos parques temáticos ligados a la cultura del café, ideales para ir con niños. El más importante es el Parque Nacional del Café, un gran parque de diversiones dentro de un hermoso contexto natural. Durante la visita se recorre un largo sendero ecológico que atraviesa cultivos de café y un gigantesco “guadual”, una especie de bosque de bambúes gigantes. Luego un teleférico lleva hasta la reconstrucción de una aldea cafetera, con sus casas tradicionales y una iglesia. Y como en todo buen parque de diversiones hay una montaña acuática y una gran montaña rusa. Para el final queda la visita al Museo del Café, con toda la maquinaria que históricamente se utilizó para procesar el grano.

PEREIRA Y LA BANDEJA PAISA Pereira es la capital del departamento de Risaralda, ubicada en el centro del Eje Cafetero y en medio de un profundo valle muy fértil de la Cordillera de los Andes. Es famosa por sus hoteles termales al pie de la montaña y por sus paisajes verdes y húmedos, ideales para el cultivo del café. Al ir por la carretera junto a las plantaciones de café es común ver todavía los tradicionales “jipaos”, el medio de transporte de la zona que utilizan los recolectores. En realidad, un jipao es un jeep Willy de los que se usaron en la Segunda Guerra Mundial, que puede llevar paradas –y agarradas como puedan– hasta veinte personas.

En esta ciudad, como en todo el Eje Cafetero, es obligación probar una suculenta y nada dietética bandeja paisa, el plato tradicional de la región. Sus ingredientes principales incluyen patacones (plátano frito), frijoles cargamanto, chicharrones, una arepa, chorizo de cerdo, arroz, un cuarto de palta, carne molida, un huevo frito y una infinidad de ingredientes y condimentos que varían sutilmente según el gusto del cocinero o la zona. Y a pesar de todas las evidencias, aseguran los paisas que su distintiva bandeja es muy buena para el hígado y el colesterol…

Expansión del café por oriente

Todos estos acontecimientos se producían en el mundo musulmán, dominado a la sazón por el Imperio otomano. El comercio del café tuvo su inicio en la fecha más o menos cierta de mitad del siglo XV, cuando en la Arabia Feliz se cultivó el cafeto y se comercializó su fruto.

El transporte de esta mercancía por el mar Rojo pasó por muchas vicisitudes, pero, finalmente, se encaminó por tierra mediante caravanas desde el Yemen hasta El Cairo por el istmo de Suez. El Cairo fue el centro más importante para los negocios cafeteros, tanto hacia Oriente como hacia Europa, hasta bien entrado el siglo XVIII en que los cultivos holandeses en las Indias Orientales y en América desmoronaron tanto el monopolio yemenita de la producción como el cairota del transporte.

Tras conquistar El Cairo, el consumo de café se extendió a Siria, concretamente a Damasco y a Alepo, de allí pasó a Asia Menor y así en 1554 aparece en Estambul el primer kahvehane o establecimiento donde se servía café.

Este hecho se recoge en la narración del historiador otomano Ibrahim Pecuyi, originario de la población húngara de Pécs, muerto alrededor de 1650, que narra la llegada del café a Estambul sobre 1554- 1555 por medio de dos sirios, Hakm y Shams, que se establecieron en el barrio de Takhtakala con sendos locales para la degustación del café.

A raíz de la apertura de estos establecimientos (kahvehane) volvió a surgir la clásica discusión sobre la legalidad o no del consumo de café ante las normas coránicas. Parece ser que la excesiva afición de los turcos a los cafés hacía que las mezquitas tuviesen escasa afluencia de fieles en los momentos en que era obligatorio acudir a orar en ellas. Las autoridades turcas tomaron una decisión práctica: no pudiendo impedir que la gente tomara café, en lugar de prohibirlo gravaron su consumo con un impuesto.

El punto más importante después de El Cairo era la capital del Imperio otomano, Estambul, tanto por la cantidad que la ciudad absorbía como por la importancia de los personajes aficionados al café. Estambul debía ser aprovisionada en café de manera prioritaria en razón de su función de capital y más grande ciudad del Imperio. En caso de penuria, estaba prohibido encaminar el café a otra parte. El café que provenía del Yemen transitaba por Egipto. Llegaba a Estambul a través de los puertos de Damieta, Roseta y de Alejandría. Se tomaban muchas precauciones para que llegase a la capital un café de calidad […] El café, como las demás mercancías, debía ser transportado directamente a Estambul. Pero […] a veces los capitanes de los navíos fletados por los negociantes otomanos para el transporte del café entre Egipto y Estambul lo desviaban a veces hacia Europa.

Idris Bostan

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